" /> Carta a un custodio •

Ha llegado el día Custodios.

 

Ha llegado el momento que todos esperábamos y temíamos a partes iguales. Ha llegado el momento de demostrar el duro trabajo de un año.

 

El sol ha caído y el campo de batalla está preparado para la guerra. Pronto combatiremos contra nuestro peor enemigo, nosotros mismos. Pero no estaremos solos, junto a nosotros, codo con codo, tendremos un ejército de Custodios que luchan por un mismo objetivo, la victoria.

 

Bien sabemos que ese galardón no es algo baladí libre de sufrimientos. Atrás quedan horas de sudor, de soledad, de frustración, de ansiedad, de dolor… Pero también de motivación, de superación, de compañerismo.

 

Ya redoblan los tambores, la batalla empieza, tiembla el suelo, formad, apresuraos, agrupaos como Ángeles alados, ¡como Custodios!

 

Luchad sin reserva por vuestro sueño, por vuestro objetivo, ¡luchad sin miedo! Vamos mis Custodios, el campo de batalla os espera, salid a ese terreno baldío y pelead sin temor por lo que anheláis desde hace tanto tiempo.

 

Y cuando finalice la encarnizada batalla y sintáis que alrededor solo hay silencio y un fuerte olor a pólvora, y el dolor y el frío os impida articular palabra, pero a pesar de todo aún os mantengáis en pie, os habréis dado cuenta de que al fin, después de tantas y tantas horas de dolor, de madrugones, de malos momentos con la familia y de estar separados de los amigos, habréis conseguido vuestro objetivo, vuestro trofeo, vuestro sueño.

 

En ese momento, en ese justo momento, os habréis dado cuenta de que todo ha merecido la pena, de que no hay victoria sin dolor ni esfuerzo y sobre todo, seréis conscientes de que sois y siempre seréis Ángeles Custodios.

 

Fuerza y Honor, compañeros.